A tan solo 20 kilómetros del corazón de Morelia, en el estado de Michoacán, se encuentra Capula, una tenencia que brilla con luz propia como la cuna de las icónicas Catrinas de barro, emblemas del Día de Muertos y protagonistas de la vibrante Feria de la Catrina. Este encantador pueblo alfarero, impregnado de tradición y arte, invita a los viajeros a sumergirse en su legado cultural, su gastronomía típica y su conexión con las celebraciones del Festival de las Ánimas en Pátzcuaro, a solo 30 minutos de distancia. Descubre por qué Capula es un destino imperdible para quienes buscan vivir la esencia del México más auténtico.
La Feria de la Catrina: Arte que celebra la vida y la muerte
Cada año, del 20 de octubre al 3 de noviembre, Capula se transforma en el epicentro de la Feria Nacional, Artesanal y Cultural de la Catrina, un evento que en 2024 celebró su décima cuarta edición. Este festival rinde homenaje a la Catrina, la elegante calavera creada por el ilustrador José Guadalupe Posada y popularizada por Diego Rivera, que en Capula tomó forma en barro en los años 70 gracias al maestro alfarero Juan Torres Calderón. Una monumental Catrina de más de 10 metros, hecha de cemento y mosaicos por el mismo Torres en 2014, recibe a los visitantes en la entrada del pueblo, marcando el inicio de una experiencia única.
En la avenida principal Vasco de Quiroga, más de 190 artesanos exhiben sus creaciones: Catrinas de barro de todos los tamaños, desde pequeñas figuras de 150 pesos hasta piezas elaboradas que son verdaderas obras de arte. Estas esculturas, decoradas con la técnica del capulineado —un puntillismo inspirado en la flor del capulín que crea diseños de peces y flores—, reflejan la pasión y el talento heredado por generaciones. Los visitantes pueden explorar talleres abiertos, como el del maestro Erick Fuentes (ubicacion: Emiliano Zapata 282) y presenciar el proceso de creación en vivo. Además, la feria ofrece música tradicional, danzas folclóricas, un desfile nocturno de Catrinas vivientes el 1 de noviembre y exposiciones culturales que llenan de vida las calles.
Capula y el Festival de las Ánimas en Pátzcuaro
Capula está íntimamente ligada al Festival de las Ánimas en Pátzcuaro, un evento que celebra el Día de Muertos (1 y 2 de noviembre) y que atrae a miles de visitantes a la región lacustre de Michoacán, reconocida como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Mientras Pátzcuaro se engalana con altares, flores de cempasúchil y la tradicional Noche de Ánimas en la isla de Janitzio, Capula aporta su esencia a través de las Catrinas, que adornan ofrendas y desfiles en toda la zona. La cercanía entre ambos destinos (30 minutos por carretera) hace que combinar una visita a la Feria de la Catrina con el Festival de las Ánimas sea una experiencia ideal para sumergirse en la riqueza cultural purépecha. En Pátzcuaro, los viajeros pueden disfrutar del Desfile de Catrinas, la danza de los pescadores en el lago y los altares en el panteón de Janitzio, mientras en Capula adquieren piezas únicas para llevarse un pedazo de esta tradición a casa.
Más allá de las Catrinas: El encanto de Capula
Capula no solo es sinónimo de Catrinas, sino de una tradición alfarera que se remonta al siglo XVI, impulsada por el obispo Vasco de Quiroga, quien fusionó técnicas indígenas y españolas. En sus más de 700 talleres, los artesanos crean vajillas, jarrones, macetas y utensilios de cocina decorados con el característico capulineado, perfectos para quienes buscan souvenirs únicos a precios accesibles.







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